CARTA de Jos茅 Enrique Cent茅n Mart铆n
Ceuta la ciudad elegida y meta final para cientos de subsaharianos donde solo les separa las crueles concertinas para alcanzar la libertad o la esperanza de un mundo que creen mejor. Canarias, doble para铆so, el natural y el de muchos africanos subsaharianos por ser el punto europeo m谩s cercano y no tan dram谩tico de alcanzar, si puede llamarse as铆 a la traves铆a de m谩s de 100 Km. por mar hasta huyendo de guerras, pobreza y miseria provocada por dictaduras apoyadas por los llamados estados democr谩ticos de Europa y Am茅rica, los primeros desde tiempos ancestrales al repartir y trocear territorios seg煤n el inter茅s de explotaci贸n, m谩s tarde con la independencia de cada uno de ellos lo siguieron explotando apoyando a los diferentes dirigentes, a cual m谩s corrupto. Los norteamericanos han sustituido a los primeros colonizadores en el saqueo de las riquezas africanas, se inici贸 lentamente desde T谩nger, puerta natural de 脕frica y la ciudad que firm贸 el primer tratado internacional con EE.UU. en 1786, y donde este construy贸 en 1821 su edificio hist贸rico m谩s antiguo en el extranjero, Marruecos tambi茅n fue el primer pa铆s del mundo en reconocer la independencia norteamericana.
Pero en 脕frica hay dos ciudades europeas separadas solo por un poste fronterizo, siendo la entrada de cientos de magreb铆es con la pretensi贸n de dar el salto final a la Europa continental y lugar donde se desarrolla un drama desconocido para la mayor铆a de los espa帽oles y el resto de los europeos, problema generado no por entrar, sino por el uso por parte de los muchos que entran cuando se encuentran con todo lo que carecen a pocos metros de distancia, su pa铆s, Marruecos. En primer lugar una libertad encontrada que mal ejercen, la Libertad se conquista no se regala y ellos en su mayor铆a nunca han intentado conquistarla para s铆 o los suyos al aceptar sumisamente la arbitrariedad de un rey y cabeza religiosa de todo un pa铆s, de nuevo la religi贸n como fuente de males. Vivo en una localidad peque帽a donde todos nos conocemos y con un alto porcentaje de magreb铆es, respetuosos, trabajadores, integrados, sabiendo disfrutar de lo que tienen, y casualidad tambi茅n hay una “caballa” que no desea volver por insoportable, viv铆a en Pr铆ncipe y ella igual que otras muchas siempre se cambiaba de acera cuando de frente ven铆an un grupo de moros o de legionarios, sin excepci贸n siempre acababan toc谩ndolas el culo.
Tambi茅n en la Sanidad por el cotidiano abuso de ella y su vuelta a casa al otro lado de la frontera, capaces incluso si alg煤n nativo de ambas ciudades cuando se cuelan o exigen atenci贸n inmediata les recrimina esas exigencias mientras est谩n tambi茅n esperando pacientemente ser atendidos, debiendo de soportar ser tachados de racistas. Habr铆a que tomar medidas si no son residentes, la Sanidad la pagamos con nuestros impuestos y no se niega a nadie, cuando por necesidad hay y se debe atender, pero en Ceuta y Melilla se podr铆a evitar el mal uso de esta pr谩ctica identificando a las personas que regresan a su casa al otro lado del paso fronterizo, identificaci贸n para pasar el cargo a Marruecos como instigador indirecto de esa pr谩ctica, en la Pen铆nsula se dan casos de inmigrantes y nacionales expulsados de la Seguridad Social por llevar m谩s de dos a帽os en paro, notific谩ndoles el cobro de los gastos generados por atenci贸n m茅dica, mientras que en Ceuta y Melilla se permiten a los no residentes ni afiliados a la S.S. el abuso de ellas.
Otro gran problema al margen del Sanitario es la residencia otorgada sin permisos de trabajo, trabajo que no hay, las tasas de paro en ambas ciudades son de las m谩s altas de Espa帽a, fuente de impotencia y frustraci贸n que engendran violencia en la comunidad ante la falta de soluciones o salida laboral, y germen del yihadismo radical. Graves problemas que las autoridades no han sabido solucionar y trasladan a los Cuerpos de Seguridad esa responsabilidad cuyos miembros est谩 integrado por personas que sufren los mismos problemas del mal uso de la Sanidad, el paro, y el d铆a a d铆a junto a su familia y el resto de habitantes de ambas ciudades con impotencia. Malestar que algunos miembros de las Fuerzas de Seguridad salvajemente exteriorizan contra unos pocos del otro lado de las alambradas sabi茅ndolos solos, sin respaldo, personas an贸nimas con un solo v铆nculo entre ellas, el color de su piel negra, triste cuando decimos que somos civilizados.
Europa empieza en Ceuta y Melilla pero no quieren reconocerlo, ciudades lim铆trofes y como tal hay que atenderlas no solo en campa帽as electorales, aunque en esta convocatoria nadie lo haga salvo un ministro supernumerario del OPUS-DEI para quien el predicamento cristiano que dice tener no lo contempla al condecorar la acci贸n salvaje de un pu帽ado de guardias muy preparados contra a un solo hombre para devolverlo tras las alambradas que hab铆a cruzado.
No son formas de quienes deben velar por la seguridad ciudadana el apalear o cometer acciones a煤n m谩s reprobables contra un pu帽ado de negros desesperados que han recorrido miles de kil贸metros hasta llegar al alambre de espino. Sin justificar esas salvajes acciones, en lugar de condecorar deber铆an de psicoanalizar, primero al ministro por premiar la barbarie y a los guardias porque puede que su violenta conducta sea consecuencia de la frustraci贸n al obedecer 贸rdenes dif铆cil de digerir agravadas por la impotencia por lo que ven diariamente, la de cientos de marroqu铆es traspasando la barra fronteriza buscando la oportunidad de mejora que no les ofrece sus gobernantes, es dif铆cil hablar de esas dos ciudades sin caer en los t贸picos usuales cuando se hace desde la lejan铆a de lo cotidiano que se vive all铆, este farragoso asunto nadie lo trata por no ser marcado con alg煤n apelativo acabado en …ista o …fobia, pero es la realidad en ambas ciudades y necesario es exponerla.
Ceuta la ciudad elegida y meta final para cientos de subsaharianos donde solo les separa las crueles concertinas para alcanzar la libertad o la esperanza de un mundo que creen mejor. Canarias, doble para铆so, el natural y el de muchos africanos subsaharianos por ser el punto europeo m谩s cercano y no tan dram谩tico de alcanzar, si puede llamarse as铆 a la traves铆a de m谩s de 100 Km. por mar hasta huyendo de guerras, pobreza y miseria provocada por dictaduras apoyadas por los llamados estados democr谩ticos de Europa y Am茅rica, los primeros desde tiempos ancestrales al repartir y trocear territorios seg煤n el inter茅s de explotaci贸n, m谩s tarde con la independencia de cada uno de ellos lo siguieron explotando apoyando a los diferentes dirigentes, a cual m谩s corrupto. Los norteamericanos han sustituido a los primeros colonizadores en el saqueo de las riquezas africanas, se inici贸 lentamente desde T谩nger, puerta natural de 脕frica y la ciudad que firm贸 el primer tratado internacional con EE.UU. en 1786, y donde este construy贸 en 1821 su edificio hist贸rico m谩s antiguo en el extranjero, Marruecos tambi茅n fue el primer pa铆s del mundo en reconocer la independencia norteamericana.
Pero en 脕frica hay dos ciudades europeas separadas solo por un poste fronterizo, siendo la entrada de cientos de magreb铆es con la pretensi贸n de dar el salto final a la Europa continental y lugar donde se desarrolla un drama desconocido para la mayor铆a de los espa帽oles y el resto de los europeos, problema generado no por entrar, sino por el uso por parte de los muchos que entran cuando se encuentran con todo lo que carecen a pocos metros de distancia, su pa铆s, Marruecos. En primer lugar una libertad encontrada que mal ejercen, la Libertad se conquista no se regala y ellos en su mayor铆a nunca han intentado conquistarla para s铆 o los suyos al aceptar sumisamente la arbitrariedad de un rey y cabeza religiosa de todo un pa铆s, de nuevo la religi贸n como fuente de males. Vivo en una localidad peque帽a donde todos nos conocemos y con un alto porcentaje de magreb铆es, respetuosos, trabajadores, integrados, sabiendo disfrutar de lo que tienen, y casualidad tambi茅n hay una “caballa” que no desea volver por insoportable, viv铆a en Pr铆ncipe y ella igual que otras muchas siempre se cambiaba de acera cuando de frente ven铆an un grupo de moros o de legionarios, sin excepci贸n siempre acababan toc谩ndolas el culo.
Tambi茅n en la Sanidad por el cotidiano abuso de ella y su vuelta a casa al otro lado de la frontera, capaces incluso si alg煤n nativo de ambas ciudades cuando se cuelan o exigen atenci贸n inmediata les recrimina esas exigencias mientras est谩n tambi茅n esperando pacientemente ser atendidos, debiendo de soportar ser tachados de racistas. Habr铆a que tomar medidas si no son residentes, la Sanidad la pagamos con nuestros impuestos y no se niega a nadie, cuando por necesidad hay y se debe atender, pero en Ceuta y Melilla se podr铆a evitar el mal uso de esta pr谩ctica identificando a las personas que regresan a su casa al otro lado del paso fronterizo, identificaci贸n para pasar el cargo a Marruecos como instigador indirecto de esa pr谩ctica, en la Pen铆nsula se dan casos de inmigrantes y nacionales expulsados de la Seguridad Social por llevar m谩s de dos a帽os en paro, notific谩ndoles el cobro de los gastos generados por atenci贸n m茅dica, mientras que en Ceuta y Melilla se permiten a los no residentes ni afiliados a la S.S. el abuso de ellas.
Otro gran problema al margen del Sanitario es la residencia otorgada sin permisos de trabajo, trabajo que no hay, las tasas de paro en ambas ciudades son de las m谩s altas de Espa帽a, fuente de impotencia y frustraci贸n que engendran violencia en la comunidad ante la falta de soluciones o salida laboral, y germen del yihadismo radical. Graves problemas que las autoridades no han sabido solucionar y trasladan a los Cuerpos de Seguridad esa responsabilidad cuyos miembros est谩 integrado por personas que sufren los mismos problemas del mal uso de la Sanidad, el paro, y el d铆a a d铆a junto a su familia y el resto de habitantes de ambas ciudades con impotencia. Malestar que algunos miembros de las Fuerzas de Seguridad salvajemente exteriorizan contra unos pocos del otro lado de las alambradas sabi茅ndolos solos, sin respaldo, personas an贸nimas con un solo v铆nculo entre ellas, el color de su piel negra, triste cuando decimos que somos civilizados.